Deliciosas recetas que puedes hacer con chorizo

Se agotan las ideas. Después de meses cocinando sin parar y de que empiecen a repetirse platos con cierta asiduidad, muchas personas optan por pensar en nuevas recetas o fórmulas de merienda – cena con algo de chorizo, jamón o salchichón, ahora que los días son más largos y se está más tiempo en la calle.

Está claro que no todos los días se va a cenar un bocadillo, pero es cierto que el fiambre es algo bastante recurrente durante las vacaciones, sobre todo si se tienen niños que se pasan incansables las horas en la piscina, en el parque o en la playa. La marca Campofrío cuenta con chorizo de la mejor calidad, ideal para darle ese toque diferente y delicioso a tus recetas.

Solo o con pan el fiambre es rico en minerales y proteínas que ayudan a nuestro cuerpo a crear otras nuevas para construir los tejidos para los músculos.

El chorizo, entre ellos, a veces es considerada la oveja negra por su poder calórico, pero es un alimento que, en su dosis adecuada, proporciona la energía que necesitamos en el día a día y es beneficioso para nuestro organismo.

Los beneficios del pimentón

Para su elaboración, además de la carne, se incluye el pimentón que es lo que le proporciona ese sabor tan característico. Las propiedades del pimentón, además, otorgan al chorizo valores antioxidantes.

Expertos aconsejan tomar a la semana dos cucharadas de pimentón ya que su utilización es capaz de aumentar hasta el doble los valores antioxidantes que se generan en el organismo de manera natural.

Igualmente, también la Fundación Española de la Nutrición alaba este condimento por su capacidad de regular el colesterol así como facilitar la circulación y la propia digestión.

Teniendo en consideración estos aspectos y sabiendo de este tándem, a continuación damos algunas ideas de recetas que utilizan el chorizo en su elaboración, potenciando los sabores:

  1. Macarrones con chorizo. Es el plato por excelencia de todos los niños y niñas de este país durante muchos muchos años. Su elaboración es tan sencilla que a veces no se cocina demasiado para no abusar. Basta poner a hervir la pasta – mejor al dente – y, por otro lado, hacer el sofrito. Si el tomate es casero, el sabor será mucho mejor. Este, para su elaboración, se aconseja hacerlo ya con tomate triturado para que sea aún más sencillo, que se verterá tras sofreír cebolla, ajo y algo de pimiento verde. Luego se le añade una cucharada de pimentón dulce (¡pimentón!) y una pizca de azúcar para restar la acidez. Así, una vez se tenga hecho el tomate, se añadirá al chorizo que se habrá sofrito previamente para dorarlo. Luego todoaa los macarrones y ¡listo!
  2. Migas. Las migas es un plato tradicional y de aprovechamiento. Normalmente se elaboran cuando sobra mucho pan en casa. Aunque hay panes que van mejores que otros, en realidad, podría servir cualquiera. Su elaboración es muy sencilla y solo requiere de un poco de paciencia para desmenuzar el pan en trozos pequeños. Una vez se haya hecho, hay que humedecerlo añadiendo una cucharada de pimentón. Se deja un rato en reposo para que el pan se humedezca bien y coja el gusto de este condimento. Mientras, se sofríe un poco de chorizo en trozos así como panceta. Es importante que sean trozos no muy grandes. Una vez se ha dorado, se saca y se pone sobre papel de cocina para que empape la grasa que han soltado las carnes. Posteriormente, en el mismo aceite, se vierten las migas y se dan vueltas a fuego medio hasta que se queden un poco duras y secas del todo. Es importante trabajar bien con los trozos de pan y el grado de aceite para evitar que se fría. Una vez se considere que están listas las migas, se añade el chorizo y la panceta y se da un par de vueltas. Se pueden acompañar de uvas o mandarinas para rebajar el sabor fuerte que proporciona el chorizo y la panceta – sobre todo si es adobada. Otras personas prefieren, sin embargo, acompañarlas con huevo frito.
  3. Bollos preñaos. Si hay un plato estrella en la gastronomía asturiana además del famoso cachopo, este es el bollo preñao. Su elaboración en casa es más difícil porque hay que preparar la masa, pero siempre es una actividad que se puede hacer en familia. Basta mezclar 500 g de harina panadera, 300 g de agua, 10 g de sal. 20 g de levadura de panadería. Cuando esté homogénea, llega el esperado momento de amasar. Una vez esté, se deja reposar una hora envuelta en papel film con un poco de aceite untado para evitar que se pegue. Tras este tiempo, se divide la bola en distintas partes, se deja reposar durante 5 minutos más y se irán incluyendo las rodajas de chorizo – sin piel – que se consideren. Se cierran los rectángulos en forma de bolita y, tras pincelar con leche y sal, y se meten en el horno a 200 grados durante 20 minutos aproximadamente.